viernes, marzo 07, 2008

LA PENSIÓN


Oficinas del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Mucha gente esperando el turno en sillas dispuestas para ello. Al fondo varios mini despachos con un funcionario en cada uno de ellos atendiendo a las personas que acuden a consultar sus dudas. Un panel indica el número del turno y el de la mesa para ser atendido.

Cuando le toca el turno, una señora muy mayor acompañada por su nieta se dirige cojeando notablemente y apoyada en un bastón a la mesa del funcionario correspondiente.

Señora: Muy buenos días, señor funcionario. Aquí mi nieta que me acompaña a todos los sitios por si me pierdo y porque no se fía mucho de mí. Se cree que me puedo fugar otra vez.

Nieta: Abuela, por favor, eso no le interesa al señor.

Funcionario: Buenos días, señora ¿En qué podemos ayudarle?

S: Verá usted, amable funcionario. Acabo de enviudar y me han notificado el importe de la pensión que me ha quedado. Como creo que se trata de un error vengo a aclararlo.

F: Claro que sí, señora. Para eso estamos aquí. Al servicio del que cotiza, del trabajador, del pensionista, del parado. El INSS siempre a su servicio.

S: ¿Lo ves nena? Estos señores no pueden ser más amables. En diez minutos se soluciona el error. Ya verás.

Nieta: No se fíe usted, abuela. Yo tengo mis dudas.

F: La gente joven siempre tan desconfiada. Bueno, señora ¿Cuál es el problema?

S: Mi marido falleció el mes pasado y…

F: Le acompaño en el sentimiento.

S: Gracias. He recibido esta carta del INSS con el importe de mi pensión de viudedad y creo que debe haber algún error.

F: Señora, todos los datos están informatizados, aquí no puede haber error. No obstante, ya que está usted aquí, y en atención a su edad, le voy a echar un vistazo. Déme los papeles.

S: Gracias. No esperaba menos de ustedes.

F: ¡Caramba! Veo que le queda a usted una pensión magnífica, maravillosa, de fábula. Como se conoce que su marido cotizó bien y durante muchos años. Así deberían ser todos. Ni más, ni menos, le quedan a usted 455 euros al mes. Creo que no se debe investigar en este asunto por si acaso sale algo que no está bien y le bajan a usted la pensión. Enhorabuena.

S: ¿Cómo que enhorabuena, pero usted se da cuenta de lo que son 455 euros?

F: Pues es bastante, oiga. Si yo le contara lo que veo aquí.

S: Mire, señor generoso. En vida de mi marido, él cobraba una pensión de 960 euros, y yo una de invalidez de 149 euros. Ahora me dejan sólo con 455 y me quitan la mía de invalidez, lo que es menos de la mitad de lo que cobrábamos entre los dos ¿Se entiende esto?

F: Pues claro que sí. Antes eran dos, ahora sólo uno. Necesita usted la mitad de dinero. Está claro ¿o no?

S: Usted piensa que me van a reducir a la mitad los gastos de alquiler del piso, la luz, el agua, el gas, la comida, la ropa. Verdaderamente ¿Piensa usted eso? Y, además ¿Por qué se me quita la pensión de invalidez? Si yo estoy mucho más coja que cuando me la concedieron hace doce años.

F: Trataré de explicárselo. Lo entenderá, seguro. Mire, es una tradición secular, desde la antigüedad, desde los tiempos bíblicos, que las viudas pasen necesidad. Nosotros no hacemos más que seguir la tradición. Nadie en la vida real se puede imaginar una viuda rica. Eso sería obsceno, hasta pecaminoso. Eso sólo ocurre en las películas.

S: Pues mire. Yo pensaba que el Estado del Bienestar era eso, proteger al necesitado. Pero, de verdad ¿Cuáles son las causas por las que se me quita la pensión de invalidez?

F: Bueno, más claro, agua: porque esa pensión es incompatible con la de viuda. Usted no puede cobrar dos pensiones. El Gobierno de ZP y sus muchachos ha estudiado su caso y le concede la pensión más alta. Más solidaridad con el necesitado no se puede demostrar ¿Se da usted cuenta de la generosidad del Gobierno?

S: ¡Pues no! Yo estoy más coja que antes ¿Qué tiene que ver que mi marido haya fallecido para que yo no siga cobrando por invalidez? No lo entiendo ¿Qué lío es este?

F: Señora, los caminos del INSS parecen intrincados, enredados como un laberinto, pero son justos. Tenga la seguridad de que a usted se le paga la pensión justa para… morirse de hambre, angustia y desesperación en unos pocos meses y así le dejamos de pagar. Está todo controlado. Pues no sabemos nosotros.

S: De eso no le quepa a usted la menor duda, caballero.

F: Además, veo aquí que usted sólo tiene 88 años. Una edad esplendorosa, ideal para empezar una nueva vida, está usted en sus mejores años. Usted, aunque coja, está aún de buen ver y en condiciones de buscarse un amante ¿Se imagina que se amancebara usted con otro jubilado? ¡Atención! No se le ocurra casarse sino pierde la pensión. Solucionarían los dos el problema. ¡Ojo! Esto se lo digo de forma confidencial, porque me ha caído usted bien. No se lo diga a nadie o me cuesta el puesto.

Nieta: Caballero, el único amante que ya tiene mi abuela es el Dr. Alzheimer.

F: ¿De qué se queja entonces? ¡Un médico nada menos! Y de fama internacional. Un primer espada ¡Para que te fíes de las abuelitas!

S: Mire, con respecto a las incompatibilidades hay algo que no entiendo ¿Por qué unas pensiones son incompatibles y otras no?

F: Eso no es posible. Vamos, adelante, diga usted algún ejemplo, si se atreve. No podrá. ZP pasará a la historia como “El justiciero social”

S: Ahí va uno. Tengo un amigo de mi edad que al principio de la pasada guerra civil, allá por el año 1936, hace 70 años, se alistó como Guardia de Asalto.

F: Bien por su amigo. Un republicano. Un leal. Un tío macho. Si señor. Así me gusta.

S: Este amigo mío sólo estuvo durante un período de cuatro meses, en los cuales no dio un tiro al aire, hasta que aburrido desertó.

F: Su amigo sería un pacifista. Sólo así se entiende que desertara. Pacifista, pero republicano. Buena combinación.

S: Seguramente. Pues bien, agárrese; a este amigo mío, por los cuatro meses que figuró (que no actuó) como Guardia de Asalto le ha quedado una pensión de 777 euros mensuales, que unidos a los que cobra por la cotización a la SS le suponen un buen pellizco mensualmente. Además, en concepto de daños y perjuicios, le pagaron alrededor de cuatro millones de pesetas. Pensiones compatibles ¿Lo ve?

F: ¡Señora! Por favor, no compare. Su amigo fue un héroe, un valiente, un salvador de la Patria. Gracias a él, y a gente como él, España es hoy lo que es y usted, yo, todos los que están aquí, medio Magreb, gran parte de Sudamérica, y casi todos los jubilados ingleses y alemanes podemos disfrutar de este Estado del Bienestar que ellos nos proporcionaron con su esfuerzo y sacrificio. Las pensiones más merecidas son las que cobra su amigo y gente como él.

S: ¡Coño! Menos mal que mi amigo perdió la guerra. Si la llega a ganar ¿Qué estaría cobrando hoy?

FIN

2 comentarios:

Alafia dijo...

Chico, chico
te has lucido hoy,
ya veo que te has animado,
aquí te dejo mi nuevo blog
lo estoy añadiendo secciones,
pero aún no he encontrado
el sitio para crearme las etiquetas.
Me gusta tu cabecera,
yo estoy viendo alguna para
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Esto es de lo más entretenido.
¿Te importa que te ponga
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Así te pueden visitar los que me visiten a mi
y viceversa.

Alafia dijo...

Espera que necesitaré
tu registro http://
para añadirte ¿verdad?