viernes, marzo 07, 2008

EL PAÑUELO



¡¡Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad!!

Una tarde-noche de este caluroso verano pasado me encontraba en el porche de la casa de campo de unos conocidos que viven en una población cercana.

Sobre las diez de la noche apareció un joven que debía ser el novio o un amigo de la hija de la casa. La chica, de unos quince o menos años de edad, salió a recibirle y dirigiéndose a su madre le dijo:

-Mamá, nos vamos de paseo. No me esperes. Volveré al amanecer. Vamos de cumpleaños.

-Bien hija, pasarlo bien. Respondió la mamá.

Cuando ya iban a subir al coche, que se encontraba a unos treinta metros de donde estábamos reunidos, la mamá empezó a gritar:

-¡¡Nena!!, ¡¡Nena!! ¡¡Espera!! ¡¡Que se te olvida algo!! Y se fue corriendo hacia donde estaba la hija.

Mientras la mamá iba hacia la niña, y por asociación de ideas, recordé una situación similar que solía repetirse casi a diario durante mis años infantiles: Cuando yo ya había salido de casa en dirección al colegio o a pasear con los amigos, cuando me encontraba en mitad de la calle, mi madre solía salir a la puerta de casa y gritaba:

-¡¡Nene!!, ¡¡Nene!!. ¿Llevas pañuelo?

En aquel momento pensé que los tiempos no cambian; las madres siempre están pendientes de los hijos para que no les falten los más pequeños detalles.

Desde donde estaba no pude oír la conversación completa entre madre e hija. Solo llegó a mis oídos la queja de disconformidad de la niña:

¡¡Che!! ...¡¡ mamá!! ... ¡¡tienes que meterte en todo!!

Tenía curiosidad por saber que se le había olvidado a la niña. No me hizo falta preguntarlo. Cuando la madre volvió dijo inmediatamente, con toda naturalidad y sin darle mayor importancia:

¡¡Estas niñas... si no les pones los condones en el bolso se los dejan en casa!!

Lo dicho: ¡¡Hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad!!

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