domingo, mayo 25, 2008

EL LIMBO



En su diario paseo, Caye y Tano, comentan las noticias de actualidad. Aunque, por su edad, ya se sorprenden de muy pocas cosas, hay una noticia que les hace recapacitar sobre ella.

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Tano.- ¡Hostias, Caye! ¿Te has enterado de la noticia?

Caye.- ¿De cual? ¿Va a ganar el Barça la liga? ¿Subirá más la gasolina? ¿Subirán más los pisos? ¿Ha ganado la izquierda en Francia? ¿Subirán los precios de los puticlubs?

T.- Peor que eso. Mucho peor. Una catástrofe. El colmo de las desgracias.

C.- Cuenta ¿Qué ha pasado?

T.- Si no te habías enterado, prepárate para lo peor. Ahí va: el nuevo Papa ha eliminado, de un plumazo, nada más y nada menos que ¡EL LIMBO!

C.- ¡Anda ya! ¿Cómo eres capaz de creerte una cosa como ésa? No puede ser. El Limbo forma parte de la vida espiritual de los católicos. Es como el Cielo, como el Infierno. Está ahí, no se puede eliminar en un comunicado oficial. Apañados estamos si con un documento Papal se pudiera eliminar El Limbo.

T.- Caye, soy tu amigo. Créetelo, no te engaño. No estamos a 28 de diciembre. Lo ha publicado hasta “El Observatore Romano”

C.- Tano, por favor, serénate y piensa. Sólo para que te des cuenta de que esto no puede ser, te diré: El Limbo lleva cientos de años de existencia. Allí van las almas de los que mueren sin bautizar, de los que no tienen uso de razón; hasta están las almas de los santos y patriarcas antiguos esperando la redención del género humano ¿Está claro?

T.- ¡Coño, Caye, sí que sabes. Como se conoce que de niño fuiste a un colegio de curas y actuabas de monaguillo los domingos.

C.- ¡Exacto! Por eso precisamente no me puedo creer que de la noche a la mañana se pueda eliminar El Limbo ¡Imposible!

T.- Pues créetelo. Lo publican los periódicos en todo el mundo, la radio y la televisión le han dedicado programas especiales. Caye, son los nuevos tiempos. La Iglesia se está poniendo al día. El nuevo Papa alemán está haciendo reformas.

C.- Vamos a ver, Tano. Piensa un poco y verás como esto no puede ser verdad ¿Tú sabes los problemas que hay en el mundo? Guerras, hambre, terrorismo, paro, calentamiento del planeta, países con regímenes dictatoriales, cientos de millones de mujeres y niños sin derechos humanos de ningún tipo, torturas, etc. etc. ¿Tú crees que con todos estos inmensos problemas van a reunirse los cardenales para anular El Limbo? ¡Por Dios, Tano, sé razonable!

T.- No sería la primera vez. Acuérdate de que en el año 1453 cuando los turcos-otomanos tenían sitiada Bizancio, los obispos, filósofos y dignatarios, reunidos allí, discutían sobre el sexo de los ángeles.

C.- Bueno, eran otros tiempos y desde la perspectiva actual no lo podemos evaluar. Cada cosa hay que verla en su contexto.

T.- Caye, ya sé que es difícil admitirlo, pero es verdad. Te lo juro.

C.- Bueno. Si lo juras, tendré que aceptarlo. Si lo ha dicho El Papa, me callo. Además ¿Qué hay de malo en ello? ¿Qué puede pasar?

T.- ¿Te parece poco? Mira, todos los miles de millones de almas que había en El Limbo han ido directamente al Cielo ¿Dónde las van a poner? Habrá saturación total. No podremos morirnos hasta que no se solucione el problema y las puedan acomodar como Dios manda. Y nunca mejor dicho.

C.- Tano, a veces pareces tonto. Las almas no ocupan lugar. Tú y yo nos podremos morir tranquilos que tendremos reservados allí nuestro sitio.

T.- Bueno, eso si no nos envían al Purgatorio mientras se soluciona el problema de ocupación. Que ésa es otra cosa para pensar. El Limbo se ha acabado, pero ¿y el Purgatorio? De ese sitio no han dicho nada aún. Tendrán que eliminarlo para no ser menos.

C.- Todo se andará. Tranquilo. Las cosas de palacio van despacio. Acuérdate de Galileo. Se le perdonó hace unos pocos años su cabezonería de decir que la Tierra giraba sobre sí misma.

T.- Caye, lo que más me hace pensar es si la Iglesia habrá tenido que pedir permiso a Dios para terminar con El Limbo. Y si no lo ha pedido ¿será por que fue ella quien lo creó y no le ha sido necesario este permiso? Y si no fue ella ¿Es que tiene más poder que Dios para cerrarlo? Caye, estoy hecho un lío. Ya no sé que creer.

C.- Tano, tú tranquilo. Ahora que sabemos que no vamos a ir al Limbo, y que dentro de poco tampoco habrá Purgatorio, el Infierno es cuestión de días el que se acabe ¡El Cielo nos espera, Tano!

T.- Caye, sabes lo que te digo, vamos a tomarnos un vaso de vino con queso y jamón ¡El Cielo puede esperar!

FIN

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