viernes, marzo 07, 2008

PROGENITORES "A" Y "B"


Con fecha 7 de marzo de 2006 una orden del Ministerio de Justicia dio instrucciones para que fueran sustituidos en los registros civiles los términos “padre” y “madre” por los de “Progenitor A” y “Progenitor B”.

***

Caye y Tano, nuestros amigos que suelen comentar las noticias de todo tipo y que ya, por razones de edad, no se asombran de casi nada, hablan sobre la noticia que se menciona en el encabezado.

Tano: Caye, ¿tú como llamabas a tu padre?

Caye: Yo le llamaba “papa”, no papá. Los valencianos no acentuamos la segunda “a” para llamar al padre o a la madre.

T: Recuerdo que algunos amigos nuestros, mayores que nosotros y especialmente los de la zona de Elche, llamaban a sus padres “pare” y “mare” y les hablan de usted.

C: Los de nuestro pueblo siempre hemos tratado a los padres con más confianza: papa y mama y además se les tutea. Los castellano-parlantes también utilizan las mismas palabras para dirigirse a sus padres: papá y mamá o padre y madre.

T: Sí. ¿Quién nos diría a nosotros que alguna vez tendríamos un gobierno que nos hiciera hasta cambiar la forma de llamar a los padres?

C: Pero no sólo a los padres. Si te das cuenta, desde hace un tiempo a nuestras mujeres les llamamos: cónyuge.

T: Serás tú. Yo no me acostumbro a esos cambios de nombre.

C: Bueno, a esta edad que tú y yo tenemos no podemos cambiar y llamar de distinta forma a nuestra mujer y padres. Pero las nuevas generaciones se tendrán que acostumbrar. No conocerán otra cosa y les parecerá normal que un niño le pregunte a un guardia en una playa: ¿Ha visto usted a mi progenitor B?

T: El guardia tendría que hacerle alguna pregunta al niño para ayudarle a encontrar a su progenitor B. Por ejemplo: ¿Cuál es el sexo de tu progenitor B? Esta pregunta se la haría en voz baja, pues podría considerarse subversiva.

C: Después, el guardia y el niño acudirían al servicio de vigilancia de la playa y los altavoces pregonarían: Se encuentra en el servicio de vigilancia un niño de unos seis años que viste bañador amarillo. Se ruega a su progenitor B que acuda a recogerlo.

T: Esto, que ahora nos parece tan extraño, lo superaremos. Hemos superado cosas peores. Lo que no sé es cuando los actuales padres, o progenitores, sean abuelos como habrá que llamarlos.

C: La palabra abuelo está absolutamente obsoleta. Nuestro gobierno nos facilitará muy pronto otra.

T: A mí me gustaría que, puestas así las cosas, mis nietos me llamaran “venerable A” y a mi mujer, perdón, a mi cónyuge “venerable B”

C: ¿Por qué ese capricho?

T: Bueno, “venerable” es una palabra hermosa y al ser neutra sirve lo mismo para el hombre como para la mujer.

C: No estaría mal. Pero ya verás como sólo por llevarte la contraria os llamareis “antecesor A” y “antecesor B”

T: Por cierto, en el caso de los matrimonios entre hombre y mujer ¿quién es el A y quién es el B?

C: Eso no lo han dicho muy ciertamente. Pero habrá que dejarlo claro, pues en el caso de que la pareja sea del mismo sexo uno de los dos se puede sentir agraviado si le asignan la letra que no considera representativa de su sexo.

T: Además, con estos cambios vamos a perder algunas costumbres. No tiene mucha importancia lo que voy a decirte, pero mira, alguna vez, cuando te enfadas con alguien, siempre puedes decirle: ¡me cago en tu padre! No sirve para nada, pero tú te quedas a gusto.

C: Desde luego, decirle a alguien: ¡me cago en tu progenitor A! no tiene gracia y no desahoga nada.

T: Bueno, ahora le ha tocado a los padres, para los abuelos no lo tienen muy difícil con las palabras que hemos dicho, pero ¿cómo se llamarán los tíos, cuñados, suegros, primos y demás parentela?

C: Tranquilo, Tano, ya nos lo indicarán.

1 comentario:

Alafia dijo...

Ya veo que te has animado a escribir,
me alegro muchísimo,
ahora no tengo tiempo para leerte,
me voy fuera el finde,
pero quería agradecerte
tu "soplo",
mira que a veces el corazón
me traiciona,
no se puede dejar salir
los sentimientos.
La boquita mejor cerrada,
y en mi caso,
los dedos quietos sobre el teclado.
Un besito